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Javier Gómez: La culpa es nuestra, no de Rajoy

Tiene narices sentarse a escribir para enmendarle la plana a Mariano Rajoy, pero así es: la culpa no es suya. Ni de Zapatero, ese hombre, que gasta una tarde a la semana en el Consejo de Estado y tres con los playoffs ACB. Ni de “los mercados”, pronunciado como solo saben hacerlo los tertulianos progres, como si mentaran a Magneto, Octopus o cualquier otro villano Marvel. No. La culpa es nuestra: suya de ustedes y, faltaría más, mía.

La culpa es de un país de listos. De un país que se vanagloria de ser en el que mejor se vive y cada vez resulta más difícilmente habitable. De un país que vive atemorizado por la posibilidad de un rescate, como si no hubiese quebrado ya moralmente. De un país que solo habla de crisis económica cuando la ruina es moral, como escribe Enric González.

La culpa es de un país que ha estandarizado la corrupción con pisacorbatas dorado. En Italia, el crimen siempre ha estado un poco mejor organizado; tiene una estructura, códigos seculares, una épica y hasta a Marlon Brando para darle su pátina. La mierda italiana tiene al menos un relato. La nuestra está un poco más desperdigada. En España no hay mafia, dicen. Mejor que cada uno se monte la suya en su jardín. Corrupción modelo Ikea: la montas en tu casa, ayuntamiento, empresa constructora, comunidad autónoma o caja de ahorros.

La culpa es de la televisión. De los que sabemos que dos tetas te dan ese pico de audiencia al final del programa. De los que dejamos que Boing y Clan nos cuiden a los críos. De esa TV que nunca se equivoca apostando por el mal gusto de la gente. De los que llegaron a España a importar sus putillas, sus minifaldas, sus garrulos en huit-clos y otros laxativos de prime-time. Justo esos que teorizan que este negocio no es más que rellenar los espacios entre las tiras publicitarias.

La culpa es de un país capaz de indignarse con unos muñecos de látex. O, mejor dicho, capaz de indignarse solo por unos muñecos de látex.

La culpa es del 15M. Interesante como síntoma pero inútil y hasta peligroso como remedio. Tan incapaz de separar los bongos de las ideas (yo también copio a Dani Mateo). Ya se han hecho mayores, con su camisita, su canesú y sus escisiones, casi más como una separación de matrimonio viejo: para ti la casa en la playa, para mí los cuadros; para ti Twitter, para mí Facebook.

La culpa es del periodismo. Y, sobre todo, de quienes lo dirigen. Que critican el despilfarro del Estado, los blindajes de los altos cargos, los sueldos astronómicos de los consejos de administración y los han calcado en sus trémulas pirámides empresariales. Engordaron sus sueldos, sus sobres a fin de año, sus tarjetas de crédito a cargo de la empresa, y ahora intentan entrar en la talla XS de la crisis a base de eres. Como si Mastroianni, Tognazzi, Piccoli y Noiret se hubiesen apresurado a emprender la dieta del pepino en las últimas escenas de La grande bouffe. Ayer, por primera vez en meses, me emocionó una historia en un diario nacional. Una escritura de llamaradas. Un regreso al futuro del periodismo. Algún directivo igual hasta se vanagloria de haberla publicado. No encontró espacio en portada. El diario no pagó ni un euro de ese viaje. Y el redactor lo hizo empleando su tiempo de vacaciones.

La culpa es del PSOE. Aplicar los métodos de Bernardo Provenzano no es malo en política. Al menos, no novedoso. Pero u tratturi no se dejaba pillar con el micro abierto mientras amenazaba con cargarse al sospechoso de turno. Y Provenzano no habría tomado represalias contra Maru: a las mujeres la mafia suele dejarlas tranquilas. Se habría ido a por Tomás Gómez. Casi prefería al PSOE hace dos semanas, defendiendo a capa y espada que no era necesaria una comisión de investigación sobre Bankia, a su nuevo prêt-à-porter inquisitivo para el verano. Era, no sé, como más sincero. 

La culpa es de Mariano Rajoy. No solo, pero también. Es difícil tratar de mentecato a un político cuando sabes que no escribe lo que lee. Pero no tanto toda vez que asume proclamarlo en público. Como el viernes, cuando afirmó ante 23 futbolistas y un país con más de cinco millones de parados que España “necesita una alegría en estos tiempos difíciles”. Aquí no se ha producido ninguna catástrofe natural, ninguna desgracia divina. Vivimos los tiempos que hemos creado, pero sin que los responsables estén siendo investigados ni se haya extraído lección alguna. El Sahel necesita comida y España necesita trabajo y otra escala de valores, no panderetas ni golazos. Del Bosque le afeó la parida un día después, para evitarle el feo de no tener dónde esconderse ante el estrado. Del Bosque, por cierto, un ejemplo de esa izquierda genética y modosa, de esa izquierda honesta y que suda, de esa izquierda fea, joder, benditamente fea y de pueblo, que tanta falta hace, frente a la izquierda guay de los turistas del ideal, la izquierda puedelotodo, la izquierda dicta-consciencias. Escribió en La Repubblica Michele Serra sobre las tipologías de la izquierda, y siempre me sentí identificado con la que él denominaba “la izquierda de autogrill”, cuyo máximo exponente era Nanni Moretti: aquéllos a los que ya les basta con que en el restaurante de carretera les den el ticket y no defrauden a Hacienda.

La culpa es de un país que ha alterado la evolución de la especie. Infancia, adolescencia, primera edad adulta, madurez… han sido sustituidos por la primera generación eternamente adolescente. Empezó a los 14 y no tiene fin. Se trabaja incluso, se gana dinero, pero el objetivo es rehuir las responsabilidades, de gin-tonic en gin-tonic hasta la curda final de la madurez epicúrea. Suelen decir los antropólogos que la natalidad es el mejor índice de salud de una sociedad. Convertido a fútbol, España habría acabado este año goleada hasta por el Rácing de Santander. Si alguien quiere saber cómo se tienen hijos sin un duro que pregunte a nuestros abuelos.

La culpa es del Gobierno. No solo, pero también. Un Ejecutivo que iba a ser “el de los mejores”. Hasta que preguntas a jefazos del PP por qué tal o cual ministro ocupa puestos para los que no están preparados y contestan en privado, con algo de apremio, que “a ése lo impuso el partido”. Un Gobierno sobrepasado y, lo que es peor, que no consigue ocultarlo. A esta Moncloa de Bernarda Alba se le aprecian arrugas siendo un Ejecutivo neonato, como una de esas mujeres a las que el sufrimiento y la desesperación han convertido en viejas prematuras. Parece un equipo carcomido por las hostias que da el viento tras 12 años de mandato y no llevan ni 12 asaltos.

La culpa es de la Justicia. Perdón, mejor con minúscula. Esta semana salió a dar una rueda de prensa Carlos Dívar, un señor de hablar anquilosado y gesto ídem que no había tenido a bien dar ninguna desde que tomase posesión en 2008. Explicó, en suma, que sus 20 viajes a la Costa del Sol a hoteles de 4 estrellas fueron todos por motivos profesionales. ¿Cuáles? Eso ya no consideró de importancia mencionarlo. Y una ley de 1996 le ampara para no desvelar el motivo de sus desplazamientos oficiales. Ni siquiera me parece tan importante saber si se vio con Merkel o con tres putas rusas. Lo vergonzoso de todo es que el Estado ampare desde dentro que, sean tres putas rusas o una tía suya a la que guarda tamaño afecto, no debamos enterarnos.

Solo tenemos lo que nos merecemos. ¿Soluciones? Me perdonarán, pero uno es escéptico por naturaleza. Y no cree que España la tenga. Por culpa nuestra.



from Jot Down Cultural Magazine http://bit.ly/M3lK7J

New favorite tweet @LoMejorDeFB: La vida es demasiado corta como para extraer el USB con seguridad.

from http://bit.ly/JLqT4T



from rubodewig.shared http://bit.ly/M3lK7H
Sobre la situación de la banca en España.


Sobre la situación de la banca en España.



from Yeyo de Bote http://bit.ly/KXsAtV

from inxg http://bit.ly/M3glJJ
El gobierno español ingresará 30.000 millones con las privatizaciones

El Gobierno espera ingresar entre 20.000 y 30.000 millones de euros con un “ambicioso” plan de privatizaciones que aprobará antes del verano, según informaron a Europa Press fuentes del Ministerio de Economía y Competitividad.

from OMAL, Observatorio de Multinacionales de América Latina http://bit.ly/KV76h4

Imprescindibles: Black mirror

Quizá la mejor manera de enfrentarse a los tres capítulos de Black mirror sea sin saber absolutamente nada sobre los mismos. Visionarlos sin haber sido contaminados por tan siquiera una sinopsis previa. Obviamente llegar virgen y puro a la proyección reforzaría el impacto de la obra y por dicho motivo la primera recomendación lógica sería invitar al lector a saltarse este texto y lanzarse sobre la miniserie en el caso de que no lo haya hecho todavía. Pero del mismo modo, y a sabiendas de que muchas veces son necesarios incentivos para dedicarle más de cuarenta minutos a algo en lo que no rueda una pelota, durante estas líneas se intentará explicar a los rezagados qué es lo que ofrece Black mirror y, sobre todo, examinar sus tres capítulos sin reventarlos en la medida de lo posible, esquivando el spoiler y reservando el sitio para la sorpresa, pero al mismo tiempo tratando de inocular el interés.

Charlie Brooker es un caballero británico que con su pluma tiene la elegante y envidiable capacidad de incomodar a demasiada gente. De hecho, además de caballero y británico el hombre es bastante cafre y gamberro. Y gusta de rebozarse en sus principales filias (la tragedia humana, la televisión y el videojuego) amparado por la sátira y haciendo gala de un humor bastante corrosivo y cabrón.

Brooker comenzó ejerciendo de dibujante en Oink! para a continuación trabajar como redactor y encargado de una tira cómica en las páginas de Pc zone, una famosa revista de videojuegos donde, además de una sección en la que insultaba a los lectores que se animaban a escribir al magazine, consiguió la loable meta de causar polémica y que se llegaran a retirar números de algunos kioskos al bromear mediante una ilustración con el salvajismo contra los animales a costa de Tomb Raider. Más adelante saltó al periódico The Guardian como afilado columnista. Y siguió liándola: finiquitó un artículo sobre el presidente George W. Bush con la provocativa línea “John Wilkes Booth, Lee Harvey Oswald, John Hinckley Jr. ¿Dónde estáis ahora que os necesitamos?” y aquel chiste de tosco grosor le reportó una colina de entrañables amenazas de muerte. Brooker aseguró que no esperaba una reacción tan desmesurada mientras se aflojaba el cuello de la camisa, pero continuó con bastante éxito (Columnista del año en los British Press Awards del 2009) plasmando opiniones e idas de pinza varias (como la sección Ignopedia, una wikipedia en versión ignorante) en el mencionado periódico y su suplemento.

También comienza a pasearse por radio y sobre todo a través de varias franjas de la televisión como guionista, presentador o mente creativa. Facturó Screenwipe, Newswipe y Gameswipe, programas donde revisaba con un tono bastante mordaz la programación de la parrilla televisiva, los medios de comunicación y los videojuegos respectivamente. También destaca en su currículo el haberse aliado con otro provocador irreverente como es Chris Morris (a quién quizá conozcáis por su papel en The IT Crowd) para escribir la serie Nathan Barley y sobre todo para firmar parte del pasadísimo guión de un épico capítulo de Brass eye, una serie de falsos documentales satíricos creada por Morris. Concretamente aquella entrega que llegaría a desencadenar toda una tormenta de polémicas e iras de figuras públicas: el especial pedofilia. O una sorna de genial título alternativo (Paedogeddon) sobre la psicosis e hipocresía de los medios de comunicación ante la pedofilia. Y mientras todos rugían, ellos tan anchos por lo irónico que acabó resultando todo el asunto.

En 2008 Brooker salta a la fama adquiriendo cierta repercusión mundial al idear una nueva serie de cinco capítulos que surge de una idea bastante chalada: mezclar el cine de terror con la particular visión que el mismo tiene del entretenimiento catódico moderno. Nace Dead set, o lo que es lo mismo: Gran Hermano con zombis. La idea tiene miga y guasa; una invasión zombi se propaga entre las gentes y causa lo típico en esos casos de fenómenos naturales desatados: muertos vivientes a granel, alegre pandemia y allá te lo montes luchando para que nadie te coma el culo. El pánico se apodera de toda la población. ¿Toda? No. Un irreductible grupo de concursantes de Gran Hermano, completamente ajenos al apocalipsis zombie, continúan en el interior de la televisiva casa participando como si el programa no hubiese pasado a un segundo plano en lo que viene a ser el interés popular prioritario. La inaudita propuesta convenció hasta al más incrédulo del sector crítico y fue nominada a un BAFTA como mejor serie dramática.

Y llegados a finales 2011, el gamberrete de Brooker se saca de la manga para Channel 4 otra serie de breve extensión (tan sólo tres capítulos) titulada Black mirror. La productora se encargaba de promocionarla como una especie de The Twilight zone (aquí conocida como Dimensión desconocida o En los límites de la realidad) mezclada con los Tales of the unexpected de Roald Dahl en versión tecnológica. No era, en absoluto, una mala carta de presentación.

El “black mirror” del título se refiere a ese espejo tintado que son las pantallas de los monitores de nuestros ordenadores, de nuestras televisiones, de nuestros teléfonos móviles y de todos aquellos aparatos domésticos que han llegado a adquirir tanta importancia en la sociedad. Dicho título, y por tanto el simbolismo tecnológico que representa, es lo único que tienen en común los tres capítulos, puesto que ni comparten personajes, ni lugares, ni eventos y ni siquiera el mismo plano de la realidad. La serie además se caracteriza por dejar a un lado cualquier indicio de comedia pura y centrarse en el drama visceral. En realidad, en el tono general de la obra, una ironía pesimista y muy cruel, parece dedicarse a darle una paliza continua a toda felicidad que trate de asomar la cabeza. Lo cual en el fondo, y desde un punto de vista muy sádico, tiene bastante gracia.

Black mirror es, en tan sólo tres capítulos autoconclusivos e independientes, potente y contundente. Una sátira moderna que impacta y una puesta al día de aquel aire fantástico que tenía la Dimensión desconocida utilizando la obsesión por la tecnología como motor y excusa.

Black mirror es una patada en la entrepierna con saña y alevosía mientras tú estabas tuiteando que te encontrabas a punto de recibir una patada.

Capítulo 1: El himno nacional

Guión: Charlie Brooker.

Director: Otto Bathurst.

El primer capítulo transcurre en un futuro no demasiado lejano y su trama nace y se construye en torno a una extorsión demencial que se nos desvela durante los primeros minutos de historia, un chantaje pasadísimo de rosca cuya principal demanda se encuentra en las antípodas de la sutileza y bien pudiese haber salido de una brainstorming de lo peor de 4chan. La perversa firma de Brooker en el guión resulta omnipresente. Lo más interesante de todo es que a partir de aquí el capítulo toma la férrea decisión de construir un thriller político totalmente en serio. Y lo sorprendente es que lo consigue sin tambalearse hacía lo puramente mundano y zafio, como hubiera sido de esperar.

El himno nacional cuestiona a los medios de comunicación y su papel en una sociedad que cada vez dispone más herramientas (twitter, facebook o youtube) para extender con suma facilidad y a la velocidad de la luz cualquier noticia e incluso forzar las decisiones de un gobierno a golpe de trending topic. Pero también aborda otras cuestiones: el valor de la dignidad humana, el deber de la figura pública, la existencia de una sociedad deshumanizada y abotargada ante un degradante espectáculo televisivo. Pan y circo. Con animales.

El capítulo funciona de manera inteligente en su base: tras el desquiciado arranque el espectador habrá mordido el anzuelo, y la consecuente maratón contrarreloj para abordar de un modo u otro la crisis le resultará como mínimo curiosa. Pero sus méritos van más allá; está narrado con destreza, convirtiendo en elegante algo que en absoluto lo es y manteniendo un pulso constante entre el drama y ese humor negrísimo que se respira. Rory Kinnear está patéticamente perfecto en su papel. El conjunto es una especie de The Thick of It en plan Historias Asombrosas pasado por un filtro jodido y demente en el que se alumbran algunos instantes brillantes, como aquel en el que la jocosidad de la población ante la situación acaba convirtiéndose poco a poco en compasión. Y una vez visto el capítulo, desde un punto de vista más lejano se hace presente que nos acaban de contar un chiste cruel, una fábula de sádica sorna, y que lo han hecho manera estupenda.

Pasatiempo mental propuesto: Imaginarse a ministros de este país condenados al mismo destino del Primer Ministro del capítulo y tratar de calcular cuántos de ellos lo harían. Cuantos lo harían por vicio, me refiero.

Capítulo 2: 15 millones de méritos

Guión: Charlie Brooker y Kanaq Huq.

Director: Euros Lyn.

La segunda entrega de Black mirror rompe de manera radical con la ambientación de la predecesora y nos introduce en un mundo aparentemente mucho más alejado en el tiempo y notablemente diferente al actual: todo es distópico, Orwelliano, y tecnológicamente grandilocuente. La presentación del entorno en el que malvive el protagonista es lo más llamativo por el ingenio desplegado: la publicidad violentamente invasiva en la vida diaria, el uso del sistema de puntuación que da título al capítulo e incluso el adoptar elementos de la actual generación de consolas de videojuegos para que la sociedad de ese mundo se vea reflejada en la pantalla de una manera que vaya más allá de lo meramente refractario. El reinado del monitor es todopoderoso y uno se pregunta cómo es posible que en ese futuro las personas no vayan armadas en todo momento con una garrafa de colirio debajo del brazo.

El guión (escrito mano a mano por Brooker y Kanaq Huq, su señora esposa) nos presenta una enorme maquinaria en funcionamiento, pero se olvida a propósito de quién está detrás de ella para contarnos las desdichas de un personaje que trata de sobrevivir intentando no ser fagocitado por el propio sistema. De repente, nos cuelan el referente televisivo contemporáneo: si en Dead set Brooker introducía Gran Hermano en la historia, aquí hace lo propio fotocopiando otro famoso concurso de masas popular y mongólico (el cual Huq conoce bastante bien en lo personal), pero dotándolo de tanta importancia como para que sea el detonante de los principales acontecimientos.

La parejita de guionistas firma una historia de ritmo pausado que insiste en fustigar de manera constante y cruel a su protagonista, un hombre que pedalea constantemente solo para descubrir que cualquier atisbo de luz al final del túnel acaba convirtiéndose en un tren que viene de frente. Ironías crueles, la sociedad como una masa maleable y conformista, los falsos ídolos y la naturaleza extirpada y digitalizada a través de una pantalla.

15 millones de méritos es el capítulo más complejo estéticamente pero el más flojo del conjunto por comparación; no tiene el poder de desencajar mandíbulas del primero ni el de jodernos la tarde del tercero, pero esto no quiere decir que sea malo en absoluto, en realidad está a un nivel muy superior a la mayoría de propuestas televisivas actuales. Quizá palidece junto a sus dos hermanos por recorrer caminos más transitados, por lo que la crueldad del cuento nos resulta más predecible al no resultar tan difícil aventurar el destino del protagonista tras decenas de años masticando sci-fi. Pero aún así funciona. Su producción está llena de ocurrencias ingeniosas y su libreto hila bien los detalles logrando también momentos notables: como ese infierno personal, al que es sometido el protagonista tras la participación de su amiga en el concurso, que convierte un visionado obligatorio de las pantallas en una desalmada condena.

También 15 millones de méritos sirve para descubrir que Rupert Everet sigue vivo, aunque le ha crecido la barba y ya está lejos de aquel entrañable Dellamorte Dellamore.

Capítulo 3: Toda tu historia.

Guión: Jesse Armstrong.

Director: Brian Welsh.

En Toda tu historia se construye la trama en torno a un revolucionario avance tecnológico que ha cambiado por completo la existencia de todo ser humano.

Este es el único capítulo que no escribe el creador de la serie y curiosamente el más redondo y eficaz. Su guión funciona como un puto reloj suizo. Baste citar la propia presentación del innovador artilugio y cómo se lleva a cabo de manera impecable en tres escenas consecutivas: mediante un viaje en taxi conocemos su existencia, en un aeropuerto descubrimos que su uso es universal, y por último durante una reunión de varios personajes entendemos sus aplicaciones sociales y cómo se utiliza comúnmente.

Y a partir de aquí se desata un tornado.

La brillantez se basa en construir el capítulo alrededor de este avance futurista, pero hacerlo ahondando en algo mucho más personal e íntimo que el mero relato fantástico. Tan personal como puede serlo una relación de pareja y sus problemas. La discusión, la desconfianza como germen autodestructivo, el temor a lo impensable, merendarse la cabeza una y otra vez repasando los hechos por pura obsesión y multiplicar esa incómoda sensación al entrar en juego el aparatito y la evidencia digital irrevocable, dudar de todo y sobre todo de la persona que tienes a tu lado. Toda tu historia empieza estupendamente pero coge carrerilla para ir a más, son cuarenta minutos desbordados de buenas ideas (el método para vigilar al hijo y a su canguro, el uso del aparato como argumento durante una discusión) y donde todo parece estar escrito o existir para encajar perfectamente en algún momento concreto del relato (la razón por la que una chica no consigue lograr por teléfono que la policía llegue a tiempo) remarcando la sensación de continuidad, lógica y mimo de este último cuento.

Y su epílogo, las últimas imágenes del protagonista tras la tormenta tienen un encanto visual sumamente desasosegante.

El tercer capítulo de Black mirror funciona como un reloj y aplasta como un martillo, los actores son competentes como para resultar totalmente creíbles y humanos, por eso mismo el agónico desenlace tiene el doble de fuerza. Y es de agradecer que de todos los caminos posibles a desarrollar una idea de ciencia ficción con tantas posibilidades se haya optado por el menos obvio, la pequeña escala, los sentimientos y la traición. Y se ha acertado de pleno. Es un broche perfecto a la trilogía televisiva de Brooker.

A todo esto hay que añadir que también contiene uno de los grandes momentos de la historia de la televisión reciente, un instante fugaz que aún así es oro puro: la escena del polvo. Ese encuentro sexual que se nos muestra es una ocurrencia tan brutal, pesimista, representativa y devastadora que una vez contemplado como mínimo habría que levantarse del sillón y enmarcar la televisión.

Esa televisión. Y su aterradora pantalla negra.



from Jot Down Cultural Magazine http://bit.ly/KUcEIJ

Egipto: Cadena Perpetua para Mubarak

Este post es parte de nuestra cobertura especial de Protestas en Egipto 2011.

El mundo ha mirado como en una corte egipcia se sentenciaba al ex-presidente Hosni Mubarak y a su Ministro del Interior, Habib Al Adly a cadena perpetua hoy por su papel en la matanza de manifestantes. El juicio se tomó un total de 49 sesiones, 250 horas y abarcó en 60,000 páginas, tuiteó [en] Sultan Al Qassemi, citando al juez Ahmed Refaat.

El histórico veredicto se transmitió en vivo, incitando a que los cibernautas compartieran reacciones en línea mientras la sesión en la corte se llevaba a cabo. Los dos hijos de Mubarak, Alaa y Gamal fueron absueltos de corrupción así como los principales colaboradores de Al Adly, quienes eran culpados por la muerte de manifestantes durante la revolución egipcia que comenzó el 25 de enero de 2011.

Después del veredicto, el bloguero egipcio Mahmoud Salem, o Sandmonkey, tuiteó:

@Sandmonkey: #Mubaraktrial terminó en un veredicto ficticio: El y su Ministro de Interior recibieron sentencias de cadena perpetua fácilmente intercambiables, todos los demás quedaron libres

Añadió:

@Sandmonkey: Las mismas personas que mataron y torturaron egipcios ahora están libres y pueden regresar a sus trabajos en el MOI. Imaginen eso #Mubaraktrial

Un pantallazo tomado de Twitter por Sultan Al Qassemi de Mubarak llegando a la corte esta mañana

Y Gigi Ibrahim reportó:

@Gsquare86: Inicia el caos adentro de la corte y la gente grita “la gente demanda independencia del poder judicial” “¡Fraude!” #MubarakTrial

Añadió:

@Gsquare86: No entiendo como el líder del MOI Aldy fue sentenciado y aun ningún policía ni su gente fue acusada de nada?!!!! #MubarakTrial

El periodista Bel Trew lo resumió:

@Beltrew: Cadena perpetua en prisión para #Mubarak no es tan malo como parece. Tiene acceso a jardines, piscina & pista de aterrizaje. http://reut.rs/K6whKB #MubarakTrial

El periodista Patrick Tombola apuntó:

@ptombola: #Mubarak‬ & Adly sentenciados por fallar en la prevención de asesinatos no por ordenarlos. Una gran diferencia & no muy alentadora. ‪#Egypt‬ ‪#Mubaraktrial

Pero Mina Zekri nos recuerda [ar]:

نذكر الجميع قبل الحكم أنه سيكون حكما ابتدائيا والعبرة بحكم محكمة النقض بعدما يطعن المتهمون على الحكم ‎‫#محاكمة_مبارك‬‏ ‎‪#mubaraktrial
@minazekri: Me gustaría recordarles que este veredicto es el primero y que deberíamos esperar los de la corte de apelaciones después de que los acusados apelen la decisión

Asteris Masouras graficó las reacciones de los cibernautas en Twitter aquí. Y Rayna St. recolectó otras reacciones en Storify aquí. Noon Arabia también compartió reacciones aquí.

Para más reacciones, revisen la etiqueta #Mubaraktrial en Twitter.

Este post es parte de nuestra cobertura especial de Protestas en Egipto 2011.

Escrito por Amira Al Hussaini · Traducido por Elizabeth Rivera · Ver post original [en] · Comentarios (0)
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from Global Voices en Español http://bit.ly/N8mqKw
Vitoria repartirá gratis artículos del punto verde entre los vecinos


Atención a esta iniciativa impulsada por Vitoria-Gasteiz, capital verde europea 2012 (ya podrían tomar buena nota por otros lares). Con el fin de reutilizar todo tipo de objetos que terminan habitualmente en la basura (ordenadores, libros, juguetes, televisores, etc…), el Consistorio ha decidido repartir gratis entre ciudadanos interesados aquellos artículos del garbigune que todavía estén en buenas condiciones de uso. Para ello han creado un sitio web, vitoriarecicla.com, en el que aparece un listado clasificado donde publican fotografías de dichos objetos. Los vecinos sólo tienen que tomar nota de lo que deseen y pasarse por el depósito para la recogida. ¿A que la idea está genial?.

La noticia completa : Vitoria repartirá gratis entre los ciudadanos artículos del garbigune aún en buen estado



from blog sindinero.org http://bit.ly/K4QIJQ
Cuarto poder

“A pesar de las supuestas diferencias ideológicas de los grandes medios de comunicación españoles, sus informaciones coinciden unánimemente en condenar y caracterizar al gobierno venezolano como una amenaza para la paz en la región y la democracia”. Así se presenta el documental elaborado por “Tres y Un Perro”, un video que pretende indagar en los hábitos de consumo de información de los españoles, su percepción acerca del papel de los medios y sus conocimientos de política nacional e internacional.

Más información:
http://bit.ly/LkBel5



from ConsumeHastaMorir, contrapublicidad en la sociedad del consumismo http://bit.ly/LkBd0f

Esto NO es una broma. Polémica en EEUU sobre Andorra by spanishrevolutionsol

Asuntos propios - Las ideas ilustradas de Miguel Noguera

En 2010 fue considerado uno de los cien artistas más influyentes del mundo. Le han llamado el Ferrán Adriá de la risa. Miguel Noguera ha reunido más de 250 ideas ilustradas en su nuevo libro Ser madre hoy, un libro cuyo título no tiene nada que ver con el contenido. Ideas bizarras como desmayarse meando, quemar chepas o la aberración física que el guionista va recolectando a lo largo del día (31/05/12).Escuchar audio

from Asuntos Propios http://bit.ly/KikrCN

Héroes de metro y medio

Decía El Principito: “Todas las personas mayores fueron al principio niños. Aunque pocas de ellas lo recuerdan”. Todos hemos jugado a ser héroes. Soñarnos en capa y calzoncillos para rescatar volando a una doncella. Imaginarnos bomberos en el infierno, soldados del futuro en una batalla interestelar o exploradores de un territorio inhóspito. Nos vendieron que los héroes eran siempre adultos. Pero ¿Cuántos años tiene Bob Esponja? ¿Por qué el modelo es casi siempre el maduro? Quizá por envidia. He aquí unas cuantas historias que lo demuestran.

 Los familiares despiden a SuperBaby en su primer viaje para salvar la tierra. Fuente @Elzo_

Cuenta la leyenda que a todos los niños holandeses, cuando salen a la calle, se les enseña a vigilar con detalle los diques del país que crece más abajo del nivel del mar para ayudar a prevenir una catástrofe. Cuenta la leyenda que hace muchos años, durante una fuerte tormenta, uno de ellos encontró una agujero por el que brotaba un surtidor artificial cada vez más grande. El instinto le llevó a trepar por el costado de la presa y taponar aquel peligro inminente con su pequeño dedo: “Holanda no será inundada mientras yo esté aquí” —se dijo—. Dos días con sus noches permaneció el niño sin mover ‘un solo dedo’ hasta que alguien casualmente le auxilió. El niño es hoy un héroe postizo nacional por el valor de su ingenuidad. Perder esa ingenuidad es perder un estímulo para mejorar el planeta…

La disposición para cambiar el mundo de estos ‘locos bajitos’ suele estar acotada a su entorno. Pero a veces, las señales que dejan estimulan hasta el último rincón de la capacidad adulta para conmoverse. A modo de moraleja y lección vital frente al egoísmo que nos regala el ir creciendo. El mundo —esta vez real— de Elena Desserich, de seis años, se reducía a su entorno familiar. Una terrible enfermedad limitó la escala de su percepción a las paredes de su casa y del hospital, pero como heroína de metro y medio no dejó de luchar para alcanzar los objetivos en los que creía. Con cinco años empezó a sentir los síntomas de su mortal enfermedad y al adquirir conciencia de su destino empezó a fabricar una lista de prioridades a cumplir antes del asumido desenlace. Nadar con delfines, hacer esquí acuático, conducir un coche… Un día, un deseo… solo 6 años.

Hasta ahí una historia brutal que marcaría la memoria de cualquier familia, pero que no exportaría al mundo la suficiente trascendencia. Elena decidió que su huella vital debería ser mayor. Con seis años se sentía responsable de su entorno y le aterraba la idea de su hermana pequeña jugando sola, y echándola constantemente en falta. Quería ser inmortal en su casa y desafiar al vacío que provocaría en unos meses. Elena urdió en secreto un plan. Para comunicarse con ellos desde el ‘más allá’ iría escondiendo ahora cartas y dibujos por toda la casa con mensajes de apoyo y cariño que sorprenderían a su familia en la rutina de su ausencia. Una ingenuidad con una carga emotiva que daría la vuelta al mundo.

 Alguno de los dibujos que escondió Elena por toda su casa antes de morir.

Nueve meses escondiendo notas entre los viejos libros de la biblioteca, en esa mochila olvidada de su madre, en los infinitos rincones del cuarto de juegos… Elena murió en 2007 pero su familia disfrutó de su cariño inmortal unos cuantos años más…

“Estábamos moviendo unas cajas olvidadas y entre algunos de los libros  se desprendió una pequeña nota […] Cada vez que encuentro y leo uno de sus mensajes es como sentir un pequeño abrazo de mi pequeña..”  Brooke Desserich, madre de Elena.

Al otro lado del mundo rico los problemas se relativizan. Aún así, se puede decir que la vida no comienza con buen pie cuando tu padre te vende por 600 rupias —10 euros— a un fabricante de alfombras para pagar la boda de tu hermano. Iqbal Masih (Pakistán, 1982) nació y murió esclavo de una casta a la que no quería pertenecer. Su vida fue una inmersión en lo más profundo de la iniquidad humana. La desprotección total de los derechos de los más débiles. Pertenecía a los ‘intocables’ y era niño. O sea, la escoria.

Iqbal Masih no conoció la escuela, con siete años trabajaba en turnos de doce horas para pagar los intereses del préstamo de su familia. Con diez años eran ya quince horas manejando el “kangi” para apelotonar los nudos de una de esas alfombras que acabaría en el salón de cualquier orgullosa abuela europea. El tradicional ‘paishgee’ era la forma de subvencionar un rito ancestral por la casta menos valorada. El problema es que la usura de estos préstamos se iba acumulando conforme la familia pedía y faltaba a los pagos de los patronos. En 1992 el préstamo por Iqbal había llegado ya a las 12.000 rupias y era insostenible. Pero ocurrió algo que cambiaría para siempre la historia de la explotación infantil y los derechos de la infancia.

 Un ‘garotinho’ armado hasta los dientes dispuesto a hacer frente a la policía de Río de Janeiro. Fuente

Iqbal, macerado toda su vida en la injusticia del abuso sociolaboral, asistió a una charla de un pequeño grupo sindical que había conseguido denunciar a uno de esos patrones abusones. Conoció por primera vez lo que era un derecho, sus ojos se abrieron, su espalda se enderezó y sus objetivos cambiaron. Durante aquel improvisado mitin alguien aleatoriamente acercó un micrófono a Iqbal para que contase su historia: “Me llamo Iqbal Masih…”, el resto del discurso fue lo suficientemente conmovedor para que Iqbal abandonara el taller y pudiera dedicar el resto de su vida al ‘Frente de Liberación de Trabajos Forzados’, que se hizo cargo de su deuda.

Murió el esclavo y nació el activista. En solo un par de años ayudó a cerrar decenas de talleres ilegales, protagonizó un documental denuncia contra la esclavitud infantil, recibió varios premios internacionales con los que ayudó a levantar una escuela y, cuando estaba a punto de ser recibido por la primer ministro, Benazir Bhutto

El 16 de abril de 1995 (desde entonces día mundial contra la esclavitud infantil) Iqbal  fue asesinado de un disparo de escopeta por la misma mafia que intentaba destruir. Tenía solo trece años. Macabro epílogo de una historia que parece diseñada para adultos pero que protagonizó un niño al que convirtieron muy pronto en mártir comercial por la causa. Murió el activista, nació el mito…

Un niño de 13 años salva a sus compañeros cuando el conductor de su autobús sufre un infarto

Y es que, en cualquier rincón del mundo, siempre hay un ángel anónimo dispuesto a dar una lección fuera del alcance de muchos de los que se hacen llamar sus educadores. Lecciones disfrazadas de ingenuidad y vendidas con la sinceridad de un niño que le toca diferenciar el bien del mal en situaciones normalmente límites. Brenden Foster, de 11 años, lo tenía claro. En 2005 le diagnosticaron una leucemia. En noviembre de 2008 ya tenía consciencia de su fecha de caducidad, concretamente tres semanas más tarde. Un niño en el corredor de la muerte natural es una maldad que nos ha vendido el progreso para ponernos a prueba. Brenden era preso del destino y del agasajo de la compasión adulta. En la penitencia sus deseos eran órdenes para el entorno compungido. Podía pedir lo que quisiera, que le sería concedido. Y así hizo. Agua y comida. Su último deseo fue que llevasen agua y unos sandwiches a un grupo de indigentes que había visto viniendo al hospital. No quería una consola, ni compasión, ni siquiera subir la dosis de droga que mitigara su castigo. A las dos semanas de su muerte ya se había constituido una fundación con su nombre que repartía comida a indigentes por todo Seatle, recaudando cien mil dólares en donaciones.

 Brenden Foster decidió que su última voluntad era hacer sandwiches para indigentes. Fuente

La clave no está en la trascendencia, sino en convertir las herramientas que la rutina pone a tu alcance en instrumentos para forjar tu leyenda. Drew Cox (6 Años) no tenía dinero, ni recursos, ni una farmacéutica que chantajear para el tratamiento de quimioterapia que necesitaba su padre enfermo y sin tarjeta sanitaria. Con seis años no se tiene nada, solo aprecio por los que te han regalado la vida y apenas capacidad para hacer una simple limonada. ¡Pues vende limonadas! Así de simple. Drew fabricó con trazo trémulo el cartel: ”Please help my Dad.” y se puso a vender limón con agua en vasos de plástico a la puerta de casa. La compasión adulta, la conmoción y 10.000 dólares en donativos hicieron el resto. Lo que nace como chiquillada acaba siendo una proeza… a pesar de ello muchos siguen pensando que los niños son solo marionetas, pero al dejarte conmover son ellos los que te manejan.

A veces los gestos no sirven para nada. O eso interpretamos los mayores. Sadako Sasaki (11 años) vivía a tan solo kilómetro y medio de la zona cero de Hiroshima. Sobrevivió a la deflagración pero no pudo con la leucemia. Sadako se acogió a la tradición oriental al saberse enferma. Una amiga le contó que si hacía mil grullas de papel un deseo imposible le sería concedido. Y a él se agarró, pero no solo por ella, sino por las de decenas de compañeros del hospital con su mismo problema. Murió cuando llevaba 644 grullas. Su compañeros acabaron la faena. Y a los pies del monumento a su nombre en el Parque de la Paz de Hiroshima nunca faltan, desde hace cincuenta años, unos cuantos miles de grullas de papel para completar la simbólica cadena.

 Monumento a Sadako Sasaki en el Parque de la Paz de Hiroshima. Fuente

Los niños no nacen insolidarios, artificiales o clasistas. Somos los padres los que vamos minando su naturalidad para moldear un carácter más moderado y receloso. Parece que dar rienda suelta a ese instinto fraternal infantil es cursi y presuntuoso conforme vas creciendo porque no es productivo socialmente y porque los deseos de estos pequeños héroes no valen más que para emocionar a sus semejantes. Pero, como hemos visto, siempre hay una lección para los mayores. Los grandes cambios surgen y se inspiran en la suma de estas pequeñas y espontáneas reacciones. Como las grullas de Sadako. Y nosotros no nos queremos dar cuenta.

“Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.”Antoine de Saint-ExupéryEl Principito.

Tu hijo es siempre un superhéroe en potencia. No lo estropees.



from Jot Down Cultural Magazine http://bit.ly/Jx0Nxv

Coca-Cola se ha hecho con el control de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria

El sector alimentario ha montado en cólera al saber que Coca-Cola, el máximo impulsor del lobby que defiende los hábitos alimenticios globalizados, tomará las riendas del organismo encargado de velar por la nutrición y de regular la comercialización de los productos. No es de extrañar la repulsa por parte de las asociaciones españolas si se conocen las prácticas de esta macro-empresa en todo el mundo.

from OMAL, Observatorio de Multinacionales de América Latina http://bit.ly/Jx0McX

Ed. para la Ciudadanía

Idea: Los famosos siempre van a exposiciones, en la alfombra roja, les toman fotos, etc. Pues algunas veces van también a exposiciones de ¡¡puertas!! jajjaa

Exposición de puertas (especial para famosos)



from chericann http://bit.ly/Ljdmya
Ubik

2001: Mi nacimiento.

2003: Salí de madre.

2004: Nacimiento.

2005: Recordé el futuro.

2006: Recordé el presente.

2007: Recordé Marte.

2008: Recordé Neptuno.

2009: Recordé cuando estaba naciendo.

2010: Recordé cuando estaba en la tripa de mi madre.

2011: Recordé la Universidad.

2012: Recordé el sol.



from chericann http://bit.ly/Ljdmy7
El bien y el mal. Ética filosófica.

Lo que me da BIEN: Jugar a la Play, correr, el fútbol, Facebook.

Lo que me da MAL: el cole, que mientan, a Rajoy.



from chericann http://bit.ly/Ljdn54